miércoles, 24 de febrero de 2010

Easy, easy Tiger



Deplorable el espectáculo de ver a Tiger Woods disculpándose ante el mundo por el descubrimiento de sus múltiples devaneos amorosos. Un verdadero show circense con cobertura en vivo en todas las grandes cadenas de televisión de los EEUU para hacer una expiación publica de sus pecados maritales, cuando en realidad todo ha debido limitarse a una disculpa privada a su esposa, que debería ser la única persona que exija explicaciones a Woods con respecto a estos hechos. De acuerdo con nuestra consideración, todo este asunto es de índole estrictamente privada. Sospechamos además que esta disculpa no solo fue ideada, sino escrita por los poderosos intereses económicos detrás de los contratos de publicidad de Woods. Hoy martes leí que el golfista inclusive hizo una disculpa a todos los padres de los niños del colegio al que asisten sus hijos. ¿Pero que vaina es esta? Curiosa sociedad, la estadounidense, que a pesar de haber sido la cuna del movimiento de liberación sexual de los años 60, además de tener una de las sociedades mas permisivas del mundo en cuanto a la libertad sexual, al mismo tiempo es una sociedad pacata y puritana que exige el sacrificio de sus hijos en el altar de una supuesta moral publica cuando el afectado es una figura prominente de la sociedad. Desde los rumores sobre la disipada vida sexual del presidente Kennedy hasta el caso del presidente Clinton y su affaire con Mónica Lewinsky, todos hemos sido testigos de esta obsesión por escrutar la vida privada de las figuras públicas de los Estados Unidos. Tal como decía aquel antiguo adagio del mundo romano: La esposa del Cesar no solo debe ser casta, sino también debe parecerlo.

Creo que en el fondo lo que le molesta a la sociedad norteamericana no es la vida sexual de Woods, sino que haya engañado a la opinión publica con una imagen de perfección. La percepción que se cometió un engaño (cheating) es la clave para entender la reacción del público norteamericano, inexplicable para muchas personas en el resto del mundo. Recuerden, lo importante para el padre de Washington no fue si el pequeño Georgie haya cortado el árbol de manzanas o no, lo importante es que no le haya mentido. ‘I Can’t lie’, dicen que le dijo el pequeño George a su padre. Cosas del profundo sustrato calvinista y puritano de los padres fundadores de los Estados Unidos y su idea de que Dios y la fe deben regir toda la vida de la sociedad. Ahora bien, los que aduzcan que no es cuestión religiosa, sino que razonen que una figura publica de la prominencia de Woods debe comportarse según ciertos cánones debido a su rol de figura ejemplar de la sociedad, creo que simplemente se equivocan. Todos somos humanos, y todos tenemos aciertos y errores. Uno de los dos únicos seres humanos perfectos de que yo tenga noticia, fue el príncipe Sidarta Gautama, y aun este cometió sus travesuras juveniles: solo recuerden cuando el príncipe le dejó el pelero a su esposa y a su hijo recién nacido. Un clásico padre irresponsable, sin duda, aunque luego le hayan llamado el iluminado. El otro ser humano perfecto, aquel galileo excéntrico y hippie, también un día perdió sus cabales y armó un tremendo peo contra los buhoneros del templo, y hasta les tiró al suelo sus puestos y sus mercancías. Todo un represor de la economía popular y endógena. Si el Nazareno hubiera vivido en nuestra época, quizás habría usado gas lacrimógeno del amarillo[1] para dispersar a los buhoneros y los fariseos del templo. Y sin embargo, ahora es considerado el redentor de la humanidad. Tal como dicen en Maracaibo: El que menos puja, puja una lombriz. Siguiendo con nuestro simpático aunque a veces irascible hippie de la antigüedad, digamos como el: ‘Aquel que este libre de pecados, que tire la primera piedra’.

Aparte de las consideraciones ya hechas, consideramos además de muy mal agüero meterse con Tiger precisamente en este año chino del Tigre. Los asiáticos dirían que se esta atentado contra el orden natural del universo. Dejen que el Ying le haga sus cosas al Yang, dirían con su profunda sabiduría, acumulada durante los miles años de su antiquísima civilización. ¿Quiénes somos nosotros, para cuestionarlos? Yo creo que hasta Borges y Blake hubieran sido leves con nuestro deportista, dada su manifiesta tigrefilia.

Notas
[1] El 'señor' que debemos llamar presidente, de manera ominosa y vergonzosa se refirió a este gas altamente toxico como gas 'Del bueno', y conminó a la guardia nacional a que lo dispense de manera generosa a la poblacion venezolana.

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THE TYGER

Tyger Tyger, burning bright,
In the forests of the night :
What immortal hand or eye,
Could frame thy fearful symmetry?

In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare seize the fire?

And what shoulder, & what art,
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand? & what dread feet?

What the hammer? what the chain,
In what furnace was thy brain?
What the anvil? what dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?

When the stars threw down their spears
And water'd heaven with their tears :
Did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?

Tyger, Tyger burning bright
In the forests of the night :
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?

Willian Blake

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EL ORO DE LOS TIGRES

Hasta la hora del ocaso amarillo
Cuántas veces habré mirado
Al poderoso tigre de Bengala
Ir y venir por el predestinado camino
Detrás de los barrotes de hierro,
Sin sospechar que eran su cárcel.
Después vendrían otros tigres,
El tigre de fuego de Blake;
Después vendrían otros oros,
El metal amoroso que era Zeus,
El anillo que cada nueve noches
Engendra nueve anillos y éstos, nueve,
Y no hay un fin.
Con los años fueron dejándome
Los otros hermosos colores
Y ahora sólo me quedan
La vaga luz, la inextricable sombra
Y el oro del principio.
Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores
Del mito y de la épica,
Oh un oro más precioso, tu cabello
Que ansían estas manos.

Jorge Luis Borges. East Lansing, 1972.

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PD: Como nota curiosa debo apuntar que hace mes y medio, cuando estallo el escándalo, hice una especie de survey en el noticiero digital, para ver cual era el comentario de los lectores venezolanos. El comentario mas común que encontré fue: ‘Ese es mi Tigre, ¡Carajo! siga así, y no le pare bolas a los envidiosos’. Mi consejo al Tiger es parecido, mas no igual: Tigre: Haz lo que te venga en gana. Si quieres seguir con tu esposa, eso es perfecto y comprensible. Pero si quieres seguir con 18 mujeres, también es perfecto y no hay nada de que avergonzarse. No le hagas caso a nadie, se tu mismo, y no le pares media bola a nadie, a nadie. En eso coincido con los foristas del ND: En el fondo, te envidian.

PD2: Hoy Martes 23 a las 11:15 PM acabo de llegar del cine, fui a ver ‘The Hurt Locker’. Una gran película, altamente recomendable para los amantes del buen cine, y del cine bélico, en particular. Mañana iremos a ver ‘Invictus’ el último film de Clint Eastwood. Buena época esta para ir al cine, al diferencia de Julio-Septiembre, donde nos bombardean con Harry Potters, Crepúsculos, Rápidos, Furiosos, Transformers y demás guevonadas intrascendentes.

sábado, 20 de febrero de 2010

SOY EL AMO DE MI DESTINO




Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

* Verso del poeta británico William Ernest Hanley, fechado en 1845, que sirvió de inspiración a Nelson Mandela durante sus 27 años en prisión. Se convirió en el título de la película de Clint Eastwood.

PD: Damos gracias a Alfonso Molina por publicar este hermoso y pertinente texto en su Blog del noticiero digital.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cuatro historias taxisticas

Las abuelas también atracan.

Le sucedió a un taxista que trabaja en la zona de Chacaito. Era diciembre, y el movimiento de compradores y de clientes para los taxistas, estaba en su punto álgido. Buen momento para trabajar sobretiempo y hacer dinero extra, pues los clientes repletos de bolsas no faltaban. Uno de estos clientes era una amable señora con una caja de pasteles, de esas de color blanco, con el nombre y teléfonos de una panadería. La señora aparentaba los 60 y tantos años y tenia el cabello plateado por las canas. Su modo de vestir era reflejo de su tradicionalidad: un vestido de esos que figuran flores, lirios, etc. Toda una doña antañona, pues. Cuando el taxi ya ha avanzado bastante y está en medio de una callejuela oscura, la afable señora, que ocupaba el puesto trasero, abre la caja de las tortas, con gran donaire saca un revolver calibre 38 y suavemente lo coloca en la nuca del taxista. Entonces nuestra abuelita abre esa dulce boquita de Dios: ¡PARATE YA O TE QUIEBRO! El taxista obedece inmediatamente. A seguidas, la abuela ordena: DAME LA PLATA YA, RAPIDO! El taxista saca el dinero de su cartera y se lo entrega a nuestra provecta muestra del hamponato femenino. Por un breve momento el taxista mira a la doña con gesto de incredulidad. Nuestra intrépida abuela le increpa: ¿Que, pajuo, que?, vete pa’l coño ¡YA! La señora desaparece por una callejuela. El taxista prosigue su curso, sorprendido, azorado y sin dinero.

Ese boche no me lo podía pelar.

He escuchado dos historias muy parecidas de la boca de dos personas distintas y no relacionadas entre sí. La cosa va así: alguna chica, profesional y muy apurada en hacer alguna diligencia, toma un moto taxi, por decir en la avenida Francisco de Miranda. Por alguna razón me imagino a la chica además, muy linda y arreglada. El moto taxista toma la autopista Francisco Fajardo, que es la vía mas expedita para llegar al destino de la pasajera, pongamos por ejemplo, Las Mercedes. El tráfico está pesado, como es usual en la autopista durante las horas pico, y los motorizados circulan en la brecha que queda entre las filas de automóviles. De pronto, el motorizado se detiene, saca una pistola y atraca a uno de los automovilistas. La chica, presa del pánico, al principio no reacciona, paralizada por el miedo. Cuando al fin despabila y empieza a gritar y a reclamarle al moto-taxista que la deje bajarse, este le replica, impávido: quédate tranquila, quédate tranquila, que a ti no te voy a atracar, tú eres mi cliente, y prosigue su rumbo sin pararse. Muy por el contrario a los deseos de la chica, el muy bellaco motociclista acelera por si las moscas. La pobre muchacha opta por quedarse tranquila y aferrarse a la moto, ¿Qué mas podría haber hecho? Al llegar a su destino, la chica le paga con sus temblorosas manos el pasaje al moto taxista. Que nadie piense que nuestro motorizado es un patán, el hombre se toma su tiempo para excusarse: Y me disculpas esa mami, pero ese ‘Blackberry’ estaba bandera, y ese boche no me lo podía pelar. Como diría el nunca bien ponderado Condorito: ¡PLOP!


Ya no hay respeto.

Tomo un taxi desde la clínica La Florida hasta los Palos Grandes. El taxista es un señor mayor, refunfuñón. En una intersección, un auto pequeño se come la luz, y pasa velozmente frente a nuestro taxi, que debe frenar bruscamente. El taxista me comenta, colérico: ¿Viste esa vaina? No hay respeto, no hay un coño, esta vaina se la llevó el diablo. Mire usted, yo soy taxista, y cada vez veo vainas peores. La otra vez se montaron unas carajitas, bien buenas, bien vestidas como para una fiesta y entonces se bajaron y no me pagaron un coño, salieron corriendo. ¿Así es la vaina? Quizás eso haya sido una travesura de jóvenes, comento. ¿Travesura con la plata ajena? Tienen suerte que yo no soy un coñoemadre, porque si le hacen eso a una rata, las jode bien jodidas. La otra vez vi a un muchacho muerto en esa esquina que acabamos de pasar. Le pegaron un poco de tiros en la cara, ahora los matan así. ¿Aja?, comento. Si, y eso no es nada, todas las noches tengo que ver cada vaina, la otra vez llevé a un carajo que estaba metiéndole mano a la mujer por la falda y tocándole el bollo, ¿ah? Coño, no te puedes esperar a llegar al hotel y cojertela tranquilo, ¿ah? ¿Tengo o no tengo razón? Claro, claro, le replico. No joda y lo peor son los maricos, la otra vez lleve a unos besándose ahí atrás, y metiéndose mano, ¿ah? Ya no hay respeto, ya no hay un coño, hasta hay hoteles que aceptan maricos. ¿Ah, así es la cosa?, le pregunto. No joooda, tu no sabes el mariquerón que hay por ahí, yo que lo veo todas las noches. Cuando Pérez Jiménez, todos esos malandros, drogadictos y maricos iban presos, yo por mi los fusilaría, ¿ah? Claro, claro, le replico con sorna al pequeño Mussolini. El viejo prosigue con su perorata: Yo pensaba que Chávez iba a poner mano dura, pero nada, ahora hay más relajo, más droga y más malandraje. Esta vaina se jodió, ya no hay respeto.

Jehová interviene en un taxi.

Acostumbro tomar taxis viejos y destartalados, porque cobran menos. Si usted nota que el taxi es un Aveo año 2009 con muchos periquitos, sepa que el chofer le va a cobrar el costo de los giros y de los periquitos. En cambio, el dueño de un auto viejo sabe que no puede abusar con los precios. Una vez tomé uno de esos vetustos taxis, un Fairlane 500 en Gato Negro, dado que tenia que ir al depósito de KLM en La Guaira a reclamar unas cajas con libros, Cd’s y ropa de invierno que había enviado a Venezuela como cargo desde Ámsterdam. ¿Y a que parte va usted?, me pregunta el taxista. A la zona de aduanas, donde están los depósitos de las aerolíneas, le respondo. ¿Ah, y que busca usted ahí?, insiste el taxista. Bueno, es que yo estaba en viaje de trabajo en Holanda y al venirme, tenía cosas muy pesadas, y en vez de llevarlas en las maletas, que sale muy caro, las mandé en unas cajas como carga y ahora las tengo que buscar, explico. Ah, es que yo sabía que usted es un hombre de bien, me dice el taxista. ¿Perdón, que dice?, le pregunto. Que yo sabía que usted es un hombre de bien, porque Jehová me lo dijo, declara el taxista. ¿Y cómo es eso?, inquiero. Bueno, cuando alguien llama al taxi, yo lo veo y Jehová me ilumina y me dice si es un hombre de bien. ¿Ah, así es la cosa?, le repregunto. Si, figúrese usted que una vez también se monto un muchacho joven que iba a La Guaira en la noche, y cuando íbamos por la autopista, Jehová me dijo que tenía maldad, y entonces yo le dije: ¡No lo hagas!, ¡No vayas a hacer lo que quieres hacer!. ¡Cristo te ama, Cristo te ama!, ¡no lo hagas! Y entonces el muchacho se puso a llorar, y me preguntó que como sabia, porque iba a matarme para quedarse con el carro. Yo le expliqué que Jehová me lo dijo, y que Jehová lo perdonaba, ¡Alabado sea el señor! Mmmm, repliqué. El lector perspicaz intuirá el sumo interés que tiene de estar de buenas con Jehová en una ciudad como Caracas.

martes, 9 de febrero de 2010

Tres breves brevedades

Un breve momento de vergüenza.

Ayer domingo asistí con familiares al tradicional encuentro de los Victorianos, que cada año se realiza el fin de semana anterior al 12 de Febrero, día de la juventud. Realmente no había mucha gente de mi generación; la mayoría de los asistentes era gente muy mayor, o eran adolescentes y niños. Vi algunas caras conocidas, evidentemente mas envejecidas, algunos calvos y otros muy canosos. Al menos yo me he salvado de esos estragos de la edad en particular, por ahora. Primero subió a la tarima la conocida cantante joropera Cristina Maica, como todos saben, Victoriana y con mucho orgullo. Luego cantó un joropero de esos que improvisan las coplas, y el sujeto era realmente muy bueno. Como acto final, el hombre cantó a capella unas conmovedoras coplas que enaltecían el gentilicio aragueño y en particular el Victoriano. Realmente me tocaron el espíritu. En ese momento recordé una barbaridad que escribí hace unas semanas sobre un artefacto termonuclear y sentí mucha vergüenza de mi mismo. El Dr. Jekyll se avergüenza de los desmanes de mr. Hyde. Típico. Sin embargo, no es descartable que la próxima semana no solo reivindique aquel infame escrito, sino que vomite algo peor. Luz y Sombra. Cielo e infierno.


Un breve tiroteo.

Eran alrededor de las 9:45 PM del lunes y estaba terminando de bañarme. De pronto escucho el particular sonido: Tac, tac, tac, tac, tac. Y sabes que no son cohetones. Y también sabes que es el sonido de una pistola 9 mm. siendo disparada. Todavía mojado, me asomo por la ventana y escucho el sonido de una sirena que se acerca, bajando por la principal de Santa Eduvigis, y justo cuando la patrulla esta pasando frente al hotel Pestana Suites vuelvo a escuchar las detonaciones: Tac, tac, tac, tac, tac. La gente en la calle se tira al suelo. Veo a alguien disparando a la patrulla de policía desde un auto grande, un conquistador o algo así. El policía que hacía de copiloto de la patrulla no se queda atrás: Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac. Silencio. Una breve pausa para cambiar los peines rápidamente. Todo sucede como en cámara lenta, todo en slow motion, como si los choferes a propósito estuvieran conduciendo lentamente para que los que estaban disparando pudieran apuntar bien a sus objetivos. Dejo de ver al automóvil que huye y a la patrulla que lo persigue, pero puedo escuchar que el tiroteo se reanuda de nuevo en la avenida Rómulo Gallegos: Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac. El sonido de patrulla se hace más lejano, y se vuelven a escuchar detonaciones, esta vez más distantes. Los asustados transeúntes se ponen de pie, y la vida continua. Nada extraordinario para una ciudad como Caracas.


Un breve momento de sinrazón.

Los magallaneros andan contentos porque los leones dieron la cómica en la serie del caribe. Qué cosa tan deleznable son. Piensan que si su equipo hubiera ido a la serie, la hubieran ganado, porque ellos son muy grandes. Si, seguro. Es por eso que han ganado un campeonato como en 20 años. Verdaderamente vergatarios, insuperables. Temibles como un perro chihuahua.

viernes, 5 de febrero de 2010

The thing




I
Sé que había declarado que no iba a escribir más por el momento, pero como ya había explicado, el escribir obedece a una necesidad perentoria de hacer catarsis. Dicho esto, debo confesar que a pesar de la pasajera alegría por la derrota del Magallanes, en realidad he estado un poco depresivo últimamente. Extraño a Carola, la extraño mucho. Me acuerdo mucho de ella en las noches, antes de dormir. En consecuencia he estado soñando unos sueños tristes, donde lloro. Creo que inclusive he estado llorando dormido, o al menos me despierto en la madrugada con esa sensación. Me levanto cansando, muy cansado en la mañana, como si hubiera estado haciendo una labor muy extenuante toda la noche, como si fuera uno de esos presos de los Estados Unidos con el traje a rayas, picando piedras todo el día. Estos síntomas no son menos que preocupantes, porque podrían ser los prolegómenos de una recaída psicótica. Esperemos que esto no sea así, porque en verdad he sido muy disciplinado con mis medicinas, con el Omega-3, con mi sesión diaria de meditación [1] y evitando el alcohol y el monte. Cervezas solo tomo unas pocas y cuando mucho 2 veces al mes, con mis hermanos, en La Victoria. Nada de comprar 18 cervezas y tomármelas solo en el cuarto, escuchando a Pink Floyd y leyendo guevonadas sobre la batalla de Kursk, o sobre Austerlitz. Con respecto al monte, no he fumado ni un tabaquito en 4 años, ni me hace falta. Ahora bien, sobre la mejoría de mis condiciones de vida, eso es algo que realmente esta fuera de mi jurisdicción, no lo puedo controlar, no sé que hacer. Yo hago sinceramente lo mejor que puedo, y evito conflictos con otras personas en lo posible. Sin embargo, la catástrofe usual sigue su curso sin perspectivas de mejora. He leído algo sobre la terapia cognitiva del comportamiento, y creo que me seria útil probarla, ‘give it a shot’, como dicen los anglosajones.

II
A una chica de la oficina le ha dado por llamarme ‘La cosa’. Curiosa coincidencia. En el ultimo proyecto en que estuve en el exterior, en Newmarket, Ontario, había una mujer que me llamaba ‘The thing’ (literalmente, la cosa). En cambio, en el proyecto de Canada Life, en Toronto, les daba por llamarme simplemente ‘The monster’. Eso me recuerda una canción de Metallica llamada ‘The thing that should not be’, basada en el cuento homologo de H.P. Lovecraft. Parece que en vez de verme a mí, por alguna razón ven a una criatura horrible e impensable, como Dagón o Yogh-Sottoh. Yo creo que en realidad me llaman así por la imposibilidad de clasificarme como algo entendible para ellos, o quizás sea porque piensen que soy inhumano por mi incapacidad por sentir empatía o simpatía por ninguno de ellos. Si, es verdad, el rango de emociones que yo siento por la gente que este fuera de la esfera de seguridad que he creado, va de la indiferencia total al odio profundo. Así que cuando yo siento indiferencia por alguien, eso es algo bueno según mis estándares. Que me importe un bledo si vives o mueres, es bueno, al menos no quiero escupirte en la cara o no tengo fantasías de sacarte la masa encefálica, a ver si huele a mierda. Ahora bien, yo no me convertí en ‘eso’ de la noche a la mañana. Ese enorme océano de odio fue creciendo con los años, fue alimentado, fue trabajado laboriosamente por todos los hijoeputas. Agresión tras agresión tras agresión tras agresión tras agresión, injuria tras injuria, tras injuria, tras injuria tras injuria, mentira tras mentira, tras mentira, tras mentira, tras mentira tras mentira hasta el infinito hacia mi persona me fueron decantando en lo que hoy soy. Vas perdiendo capas y capas de humanidad, hasta que queda un núcleo duro, de hierro. Más duro que Chuck Norris. Como bien dijo Conan el barbaro: ‘What doesn’t kill you, makes you stronger’. Ahora bien, también me gusta la variante que uso el Guasón, en ‘The Dark Knight’: ‘What doesn’t kill you, makes you ……… STRANGER’. Dicho esto, me voy a permitir copiar de nuevo un dialogo del film ‘V for Vendetta’:

V: What was done to me, created me. It’s a basic principle of the universe …that every action will create an equal and opposing reaction.

Evey: It that how you see it? Like an equation?

V: What was done to me was monstrous.

Evey: And they created a monster.

-----------------------Dialogo del film “V for Vendetta”.


III
Y sí, mi lógica es maniquea o binaria, como le guste entenderla: O estas conmigo o estas contra mí. No es posible que digas que eres mi amigo o que me admires, y al mismo tiempo estés hablado guevonadas y mentiras sobre mi persona. Es negro o es blanco, es tu escogencia. Ahora bien, los que escogen negro, simplemente los desecho, los elimino de mi vida para siempre y listo chirulí, sin ningún remordimiento. Váyanse al carajo, y bien lejos, por su propia seguridad. Dicho esto, los únicos amigos que yo concibo son los que me conocen, me respetan, saben muy bien quien soy y que NO soy y sobre todas las cosas saben que no miento, y saben que la sinceridad para mí es un valor absoluto. Todos los demás, váyanse al diablo, no los necesito. ¿Como voy yo a necesitar a alguien que no me vé a mí, sino que vé a otro, que pretende desconocer mi identidad personal? Yo no soy masoquista, para que me guste ser injuriado. De nuevo, váyanse largo y lejos al carajo. Me quedo con los viejos amigos de siempre, no importa que Cesar y Anabel estén en Santiago, Guillermo este en Puerto Rico, Mariu en Londres, Aymara en New Jersey, Juan y Joyce en Canarias, Richard en Texas, Rosaura en Margarita, Andrew y Milena en Toronto, Carlos en Brisbane o Yazmín en Regina. Son mis amigos, y están mas cerca de mí, que los hijoeputas que viven en el edificio y se la pasan hablando guevonadas.

IV
Ahora bien la gran pregunta se siempre: ¿Cómo es posible que un carajo que lee a Willian Blake, un místico que amaba a la humanidad, que lee a Víctor Frankl, y su gran compasión por el sufrimiento humano, a la vez sea un tipo que este tan intoxicado de resentimiento? ¿Como es posible que este carajo dedique su tiempo a ver algo tan banal como el porno, y luego se ponga a leer a Montejo antes de dormir? ¿Como es que este carajo escucha a Iron Maiden y luego a Bach? ¿Cómo es posible que le gusten tanto las películas de guerra, y también las de Woody Allen o de Fellini? ¿Por qué este carajo no puede resolver su propia vida? ¿Cómo puede tener alguien tantas contradicciones? Yo recuerdo a una vieja bien malasangre en el proyecto de Canada Life, que debido a que yo no me comportaba según su estúpida etiqueta, decía que simplemente yo era un ‘Dumb ass’. Luego se dio cuenta de que las cosas no son tan simples como ella pensaba y se preguntaba en voz alta: ‘Jesus, who is this guy, really?’.Yo no lo sé, yo solo sé que yo soy yo, y listo. Todos somos producto de nuestra crianza, de nuestros valores, de nuestros estudios, de nuestras experiencias, buenas o malas, de nuestros traumas o momentos felices [2]. Todos somos únicos, y yo no soy la excepción. Además, en mi caso adicionalmente hay que tomar en cuenta de que soy un paciente psiquiátrico. Con buen pronóstico, creo yo, pero igualmente es un factor que no se puede obviar. En fin, una mente un poco retorcida. Tratar de cambiarme a los 42 años es un ejercicio inútil, empresa irrisoria y objetivo imposible, señores. Déjense de guevonadas conmigo. Muchas gracias, la gerencia.

Notas
[1] Para el que no lo sepa, la meditación es una excelente herramienta de autoayuda. Te da calma, estabilidad y concentración, ayudando a evitar los picos emocionales.

[2] En mi caso, lamentablemente el inventario de episodios traumáticos es de dimensiones ciclópeas y reina en mi mente de manera suprema.

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THE THING THAT SHOULD NOT BE (METALLICA)

Messenger of Fear in sight
Dark deception kills the light

Hybrid children watch the sea
Pray for Father, roaming free

(chours)

fearless Wretch
insanity!
He watches
lurking beneath the sea...
Great Old One
forbidden sight!
He searches...
Hunter of the Shadows is rising
imortal
in maddness you dweel

Crawling Chaos, underground
cult has summoned... twisted sound!

Out from ruins once possessed
fallen city, living death

(chours)

Not dead which eternal lie
stranger aeons Death may die

drain you of your sanity
face The Thing That Should Not Be

sábado, 30 de enero de 2010

Inquina




"Estoy contento,
yo no sé qué es lo que siento,
voy saltando,
como el rio, como el viento…"

Billo Frómeta.

Nada como una derrota del Magallanes para alegrarte la vida. Yo disfruto mucho cuando ganan los Tigres, o las alicaídas Águilas, pero nada que se compare con el éxtasis, la euforia de una derrota del Magallanes. Ayer, luego de terminar el juego, y en medio del nirvana causado por la estrepitosa derrota de la siniestra nave bucanera, me vino a la mente una oda a su derrota:

Inquina.

Duerme, duerme.
descansa en paz, Magallanes.
Que el fondo del oscuro océano
que pretendiste navegar
acoja tu infame nave.
Sean silenciados tus acólitos,
sean todos silenciados.
Que tu nombre sea sumido en el polvo y el olvido
ahora y por siempre.
Por los siglos de los siglos de los siglos…
Amen.

Lo malo es ahora calarse a los leoneros, que tampoco son monedita de oro ni mucho menos un dechado de humildad, como si lo son los fanáticos de los Tigres o los Cardenales cuando ganan. Si embargo apreciamos su labor de destrucción de la infame y dañina nave pirata. Al respecto, me voy a permitir transcribir las instrucciones que según Borges, le dio el joven emperador de China al almirante Kuo-Lang, encargado de destruir la flota pirata de la viuda Ching:

"Hombres desventurados y dañinos, hombres que pisan el pan, hombres que desatienden el clamor de los cobradores de impuestos y de los huérfanos, hombres en cuya ropa interior están figurados el fénix y el dragón, hombres que niegan la verdad de los libros impresos, hombres que dejan que sus lágrimas corran mirando el norte, molestan la ventura de nuestros ríos y la antigua confianza de nuestros mares. En barcos averiados y deleznables afrontan noche y día la tempestad. Su objeto no es benévolo: no son ni fueron nunca los verdaderos amigos del navegante. Lejos de prestarle ayuda, lo acometen con ferocísimo impulso y lo convidan a la ruina, a la mutilación o a la muerte. Violan así las leyes naturales del Universo, de suerte que los ríos se desbordan, las riberas se anegan, los hijos se vuelven contra los padres y los principios de humedad y sequía son alterados... Por consiguiente te encomiendo el castigo, almirante Kvo-Lang. No pongas en olvido que la clemencia es un atributo imperial y que sería presunción en un súbdito intentar asumirla. Sé cruel, sé justo, sé obedecido, sé victorioso."

Jorge Luis Borges, La viuda Ching.

A pesar de no ser Leonero, no podemos sino reconocer que los Leones supieron seguir las instrucciones del emperador con respecto a los bucaneros: Fueron inclementes, crueles, justos, obedecidos, victoriosos. Así sea.

PD. El solo hecho de ver la cara de ponchaos, la cara de derrota, el silencio sepulcral de ciertos magallineros me ha iluminado el espíritu con el fulgor de 1000 soles esta semana. Ante la imposibilidad de entablar confrontación directa con el enemigo, para evitarme más problemas de los que ya tengo, tengo que conformarme con estas pequeñas migajas de venganza.

lunes, 25 de enero de 2010

22-01-2010



I
Los días miércoles y jueves y viernes llegué a las 11:00 de la noche a la residencia donde vivo. El miércoles, porque estuve hospitalizado todo el día en la clínica La Florida, debido a una infección intestinal, una disentería (es decir, estaba recagón). El día jueves, fue porque fuí al cine a ver por segunda vez Avatar, pero esta vez en 3-D, en la función de las 8:10 p.m. El viernes, porque salí del curso de ITIL en la torre Humboldt las 9:30 y tuve que esperar el metrobus, los taxis están muy caros. Debido a esta circunstancia que para cualquier otra persona pasaría por debajo de la mesa, ya un hijoeputa que vive en el edificio (no puedo decir si en el apartamento de arriba o en el de abajo), esta hablando huevonadas y mierda sobre mi. Y es que siempre ha sido así: nunca puedo hacer un carajo sin que los hijoeputas, los imbéciles, los miserables, los mezquinos de siempre empiecen a echarme mierda y abran de nuevo su pestilente cloaca en mi contra. Yo importa el qué, el cómo o el cuando, a mí hay que joderme. Yo se que pueden parecer ideaciones paranoicas y el doctor Hayek y el otro que no me acuerdo siempre insistían en eso, pero les aseguro que esos miserables siempre están pendientes de lo que hago para luego hablar paja. Hago un esfuerzo extraordinario para controlar a la bestia negra y no lo aprecian, no lo entienden, quieren provocar incidentes lamentables. Al imbécil de mierda ese le insto a que me de la cara, para reventarlo. Dame la cara, hijoeputa, para entrarte a patadas; dame la cara, hijoeputa, para caerle a martillazos a tu cabezota de imbécil hasta sacarte la masa encefálica, porque estoy seguro de que así como de tu bocota sale pura mierda, pues tus sesos también huelen a mierda o son pura mierda, pero necesito comprobarlo en persona, para mayor beneficio y gloria de la ciencia y divertimento de mi persona. Lo demás, ya lo dijo un zelote, un profeta hebreo medio loco: “Y sabrás que mi nombre es el señor, cuando mi venganza caiga sobre tí”.

II
La joven médico que me atendió el miércoles, Daniela, y el cuerpo de enfermeras fueron todas muy amables, y además eran muy lindas todas, especialmente la enfermera que controlaba quien entraba o salía de emergencias y a quien tocaba inyectar, poner un suero, etc. Una chica con un rostro angelical, además de un lacio y hermoso cabello negro. Sin embargo, no pude evitar notar que cada vez que tenía que ir al baño a evacuar, arrastrando el aparatejo de donde colgaba la bolsa de suero, me daban ‘Esa’ mirada que tanto me incomoda. Y luego por supuesto, comenzaban los cuchicheos: ‘¿Porqué esta tan solo?’, ‘¿Porqué nadie lo acompaña?’, ‘¿Es que tú no sabes? El no le habla a nadie, a NA-DI-E en este planeta’. ‘Shhhhhhhh, que ahí viene…’. Ey, tampoco la vaina es así. Es cierto que tengo muy pocos amigos, pero son fieles a pesar de todo y los veo de vez en cuando. También los fines de semana veo a mi familia, la cual es bastante numerosa, por cierto. Sin embargo, no consideré necesario llamar a nadie, simplemente porque la gente no se muere de diarrea en estos días, gracias a la ciencia y los antibióticos. Solo es cuestión de que te pongan el suero, esperar a que el resultado del examen de heces diga si la infección es viral o bacteriana y luego seguir el tratamiento. Sí, estuve todo el día en una cama de la clínica con una bolsa de suero pegada a la vena, y además pasando hambre (no comí hasta las 11 PM), pero nada que ameritara alarmar a nadie y ni llamar a nadie a quejarme. Eso es de llorones y de débiles, y creo que ya expliqué mi naturaleza estoica. Además, el libro que llevé a la clínica, el ‘Diccionario Insólito’ de Luis Melnik, estaba muy bueno y me entretuvo durante la tarde. Solo me incomodé cuando llegó un paciente con un infarto al miocardio, y entonces podía escuchar el sonido del aparato que controla el pulso: pip., pip, pip, pip, pip… Ese tétrico sonido inevitablemente me recordó la noche de las noches negras, cuando murió mi padre. Antes de ser dado de alta, tuve que pararme enfrente de la habitación donde estaba el paciente infartado. Pude ver la fina y trémula línea verde en la pantalla del aparato, metáfora del delgado hilo que sostenía la vida del hombre. En la fragilidad del enfermo reconocí la mía propia, y oscuros pensamientos me asaltaron

III
Es preocupante esto de las adicciones. Como ya he explicado, debo tomar mi pastilla de Seroquel todas las noches, una hora antes de dormir. Uno de los efectos secundarios de esta pastilla es producir sueño. Cuando ha trascurrido una hora de haber tomado la pastilla, comienzo a sentir sueño, y al mismo tiempo, se me congestiona la nariz. Si por alguna razón no tengo una pastilla de Seroquel disponible, simplemente no duermo en toda la noche. Esto me ha ocurrido dos veces, la última vez en Margarita. De manera similar, si no tengo gotas para la nariz como Ninazo o Afrin, entonces tampoco puedo dormir en paz, debido a la incomodidad para respirar. El jueves en la noche fue uno de esos días. La situación se agravaba por la circunstancia de que estaba sufriendo de un ataque se asma, aunque afortunadamente, suave. Créanme: con asma, la nariz tapada y algo de diarrea es imposible dormir. Respiras, pero no respiras un carajo. Me imagino que guardando las distancias, algo así es el infierno que tuvo que sufrir el cantante Sandro, aquejado de enfisema pulmonar por muchos años, ganado a punta de 30 cigarrillos diarios. Sandro resistió esa tortura por 10 años. Yo no lo toleré ni por tres horas. Así que a las 3:20 AM., no pude aguantar más esa ordalía, por lo cual tuve que ponerme una bermuda, una franela y con toda la aprehensión del caso, salir a caminar a esa hora de la madrugada a comprar mis ansiadas gotas para la nariz. Felizmente la farmacia está muy cerca y Los Palos Grandes es un vecindario relativamente seguro (todos sabemos que no hay ningún sitio realmente seguro en Caracas), por lo cual pude comprar mis gotas sin ningún contratiempo. Luego de regresar apresuradamente y tomar mis gotas, caí rendido como un bebé. Preocupante, este escenario de adicciones. Mas aun en este país, donde no se sabe cuando va a haber dólares para la importación de medicamentos. Me imagino que los hijoeputas de siempre estarán inventando cualquier cantidad de mierda a propósito de este incidente, si es que se dieron cuenta. Y como siempre, les digo lo mismo: váyanse a joder al coño de la puta madre que los parió. Muchas gracias, la gerencia.

IV
Del cine de James Cameron se puede decir que es muy convencional y algunas veces hasta empalagoso (solo ver Titanic), pero no se puede negar que sabe contar una historia. Ambientada en un planeta llamado Pandora, que esta siendo colonizado por los codiciosos humanos solo interesados en sus riquezas minerales, Avatar es una historia que recrea el mito de la princesa Pocahontas y el descubrimiento de un nuevo mundo por parte de los europeos, solo que esta vez el drama esta localizado en un planeta extraterrestre. Como ocurre en otro filmes como ‘Duna’ o ‘Danza con lobos ‘, es un extranjero, un extraterrestre asimilado a los locales, el llamado a ser el líder esperado, el mesías que aglutine a los locales y que lidere la guerra santa contra los invasores. En nuestro caso, se trata un ex marine que por medio de tecnología futurista, se conecta con un avatar, un cuerpo generado con el ADN de los habitantes locales, los Naa’vi, una raza de humanoides azules que vive en una profunda unión mística con el bosque que los rodea. Como era de esperarse, el terrícola se convierte en el líder de la revuelta de los locales contra los humanos, que amenazan con destruir su mundo y convertirlo en un erario como es la tierra en ese escenario distópico para nuestro planeta. Con unos escenarios y unos efectos especiales impresionantes que recrean con gran detalle la naturaleza virgen del exótico planeta Pandora, avatar es una película cuyos meritos son mayormente visuales. Con todo, no se puede negar que es entretenimiento de primer orden, una película cautivadora, emocionante y visualmente espectacular. No me imagino a alguien que vea este film y que diga sinceramente que no le gustó, por mas que sea uno de esos cinéfilos intelectuales que solo ven películas de de Ingmar Bergman, de Andrey Tarkovsky o de Jim Jarmush (cineastas que también admiro y cuyas películas colecciono). El cine de entretenimiento para las masas también puede tener sus momentos de gloria, y este es ciertamente uno de ellos.

V
Esta semana comencé un curso para obtener una nueva certificación profesional, por lo cual en las próximas semanas o quizás meses deberé centrarme en el estudio para el mejoramiento profesional, y no en lo que me gusta. Es decir, nada de emperadores vesánicos, heresiarcas de Alejandría, reyes sangrientos, numenes concupiscentes, crueles batallas navales, poetas atormentados, mapas del Karakorum, batallas desesperadas por Sebastopol, biografías de actrices porno, teorías cosmológicas, libros de esoterismo, oscuras bandas de rock progresivo, santos que levitan, ni libros apócrifos de la Biblia. Cero diversión, a estudiar para la certificación se ha dicho; todo sea en aras de mejorar el curriculum y hacerlo mas atractivo, para facilitarme la tarea de irme de esta cagada de país. Ya no aguanto mas a esta gente de mierda, a sus mentiras, a su basura, a su bajeza bestial, a su abyección, su mala intención, su ensañamiento, su mezquindad. Debido la circunstancia descrita, tampoco tendré mucho tiempo para escribir mis peroratas, ni tampoco mis invectivas y diatribas contra el odiado enemigo, contra los hijoeputas de siempre, pues. De todos modos, todavía no estoy seguro sobre si en verdad me leen o es una ideación paranoica. Duda, duda de tus ideaciones me enseñó el psiquiatra. Quizás publique algunos escritos que admiro, con la venia de sus autores. Sin embargo, no esta de mas decir que me cago en la reputisima madre de todos los malditos y miserables bastardos de mierda que quieran venir a joderme. Váyanse a joder a las putas de sus madres, que se quitan más las pantaletas para culear que para mear. Como diría Georgie Bush, esto es un ataque preventivo, por si luego no tengo tiempo de escribir alguna invectiva retaliatoria contra las armas de destrucción masiva del enemigo [1].

Notas
[1] Algunas esas armas identificadas son: la mentira, la difamación, la injuria, la burla.

martes, 19 de enero de 2010

Un sueño perturbador.



“Si un hombre atravesara el paraíso en un sueño
y le dieran una flor como prueba de que había
estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor
en su mano… ¿entonces qué?"


Samuel Taylor Coleridge.

Corría el año 93 y yo vivía en una habitación alquilada en Colinas de Bello Monte. El acceso a la habitación era a través de la cocina del apartamento. La pequeña habitación de servicio tenía su propio baño. Era un día viernes, y acababa de finalizar el curso de inglés del centro venezolano americano. Había obtenido las mejores calificaciones de la promoción, y me encontraba eufórico, todavía era capaz de abrigar esas pueriles emociones. Ese día, luego de la ultima clase, nos fuimos a tomar unas cervezas en un barcito donde ponían música rock, el cual estaba ubicado en la planta baja del centro comercial CADA, justo al frente del CVA. Para presumir de nuestra nueva condición oficial de bilingües, conversamos en inglés. En ese tiempo los estragos del tiempo y de mi largo y sedentario paso por Europa y Norteamérica no habían hecho mella en mi humanidad, y era delgado como una vara. Tenía una habilidad prodigiosa para ingerir grandes cantidades de cerveza, y me gustaba poner en práctica esa destreza. Al finalizar la celebración de fin de curso y luego de 18 cervezas, alguno de los compañeros de curso, el cual tenía automóvil, me llevó hasta mi residencia, dado mi manifiesto estado de intoxicación etílica. Dando tumbos subí por las escalinatas. Recuerdo que al entrar en el apartamento, pude notar que la luz de la luna entraba por las ventanas que daban al este, y esa luz plateada daba una apariencia fantasmagórica a la escena. Era luna llena, noche de brujas y espectros. Pasé por la cocina iluminada por la luz de la luna, y me dirigí hacia mi cuarto. Recuerdo que ese día vestía una chaqueta de cuero negro, una franela oscura y un jean, atuendo que usualmente vestía los viernes, que eran los días de vestir informal en las compañías de seguros. Al entrar en la habitación noté con gran sorpresa que cama inferior de la litera donde dormía, estaba ocupada por alguien. ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Acaso le avisé a alguien que me iría a mi pueblo? A veces, los fines de semana, el nieto de los dueños del apartamento dormía en mi cama. Pero ellos sabían que en esos tiempos viajaba a La Victoria los sábados en la mañana, dado que salía del curso de inglés los todos los días a las 9:00 PM. ¿Quién demonios estaba durmiendo en mi cama? Sin prender la luz, y ayudado por la luz de la luna, me acerco para ver bien a la persona que esta durmiendo. Con horror descubro que el durmiente soy yo mismo. Al hacer esa pesadillesca constatación, me alejo rápidamente con un movimiento brusco instintivo, y me golpeo la parte de atrás de la cabeza con el armazón de la cama de arriba, la cual no tenía colchón. Noto que yo, el durmiente, sintió (o sentí) el ruido del golpe desde su sueño, y se movió (o me moví) un poco.

La situación no era nada agradable ni mucho menos verosímil, por lo cual llegué a la conclusión de que debía estar en un sueño. Salgo a la cocina para comprobar esa teoría. Escruto la cocina con detenimiento para constatar visos de irrealidad: Veo como la sombra que proyecta mi cuerpo serpentea por la mesa, una silla y la nevera. Una sombra. Los sueños no suelen tener esa perfección hiperrealista. Veo que la nevera General Electric esta en su esquina. Diagonal a la nevera, un mesón. Al lado del mesón, el lavaplatos, al lado del lavaplatos, la blanca cocina. Encima del lavaplatos, colgaban los utensilios: Batidor, rallador, la paleta de madera. Al lado del los utensilios, los pocillos de porcelana blanca y arabescos azules relucían contra la luz de la luna. La mesita con su mantel de cuadros y las cuatro sillas verdes completaban el cuadro. Todo muy exacto y en su sitio como para ser un sueño, debería haber visto al menos una taza gigante de color morado, o quizás la cocina debería haberse parecido a la de mi tía Irma en Maracaibo. Entro de nuevo a mi cuarto, y escruto mis pertenencias: El grueso tomo verde de las obras completas de Borges, la metamorfosis de Kafka, Siddharta, El lobo estepario, El Profeta y el Jardín del profeta, unos cuentos de Poe, un libro sobre piratas y corsarios, un librito de Omar Kayyan, Maus, la novela grafica de Art Spiegelman. Al lado, mi pequeño reproductor de CDs Sony, el cual compré con mi segundo sueldo luego de graduarme (el primero fue para las putas). Luego chequeo la que en ese entonces era mi incipiente colección de discos: Rattle and Hum, The Joshua Tree y Achtung Baby de U2, Desintegration de The Cure, Seconds Out, Foxtrot y Nursery crime de Genesis, Drama de Yes, Misplaced Childhood de Marillion, Los grandes éxitos de Journey y Police, La Ciudad de la furia de Soda Estereo, El espíritu del vino de los Héroes del Silencio. Y por supuesto, la joya de la corona, la edición especial de los 20 años del lado oscuro de la luna (maldigo al ser rastrero que me lo robó años después). Todo en su sitio. Luego reviso las camisas: la blanca, la azul, la gris, la de rayas azules, la chaqueta gris y la de cuadros, el traje marrón, el verde y el azul. En un gancho, las corbatas, incluyendo la infame corbata anaranjada que me habían regalado en un deplorable intercambio de regalos del trabajo. Todo exactamente en su sitio, nada que hiciera sospechar de que en realidad se tratase de un sueño con sus usuales distorsiones e inexactitudes. La vista del yo durmiente y la segura sensación de realidad me produjeron un escalofrío que me subió por la espalda y me erizó los vellos. ¿Que carajo era esto? A pesar de las evidencias en contra, debí asumir que todavía estaba en un sueño. Me acerqué de nuevo a ver el durmiente: Estaba durmiendo en posición fetal, usando una franela y un short grises, atuendo que generalmente usaba para dormir. Me impresiona verme a mi mismo desde mi espalda. Jamás me había visto a mi mismo desde ese ángulo, los barberos no suelen tener un espejo tan grande. El durmiente duerme placida y profundamente, su respiración es pausada. Todo escalofriantemente real. Trato de tocar al yo durmiente para verificar su realidad, y en ese momento el (o yo) se despierta (o me despierto), y presa del pánico, se pone (o me pongo) de pie, y se mueve (o me muevo) hacia la pared del fondo.

Trato de aprehender la situación con calma: Tengo frente a mí, a un sujeto exactamente igual a mí, solo que vestido para dormir, en evidente estado de pánico, dada su expresión facial. Vuelvo a dar un vistazo al cuarto, y todo es muy, muy real. El otro yo, demudado por el miedo, me mira estupefacto sin decir nada. Yo tampoco hablo, ¿que demonios iba a decir? Me miro a mismo para comprobar de nuevo la veracidad de la situación, y estoy vestido con la chaqueta de cuero negro, franela azul y un jean, lo cual es correcto. ¿Que clase de sueño es este? Quiero despertarme de inmediato, y trato de inducir de manera autoconsciente el término del sueño, pero eso no sucede. Entonces trato de acercarme al otro yo y tocarlo, para ver si es un ser físico, o es sólo un incorpóreo espectro, pero el otro yo se aleja hacia el baño, presa del miedo. Es realmente impresionante verte a ti mismo con miedo, ver tu propio rostro en estado de pánico. En ese momento razono algo: sea esto un sueño, o sea una bizarra realidad, una improbable manifestación del fenómeno del doppelganger o de los viajes astrales o lo que sea, la verdad es que estos dos yo, el vestido de gris para dormir, y el de la chaqueta negra, somos uno solo y el mismo, por lo cual deberíamos fusionarnos. Cierro los ojos, y me concentro en esa idea. Siento una especie de trance, una suerte de viaje astral a través de un tubo de luz, y sé entonces que los dos yo se han integrado de nuevo. Me despierto sobresaltado, y noto que estoy en posición fetal, y que no me he cambiado de ropa: Estaba durmiendo usando la chaqueta negra de cuero y el pantalón de jeans y además tenía los zapatos puestos. Me cambio de ropa, y rápidamente concilio el sueño. El día siguiente, al despertar, recuerdo el extraño y perturbador sueño, y también recuerdo haberme despertado en la medianoche y haberme cambiado de ropa. Solo hay un detalle extraño, una pequeña grieta de irrealidad: Tengo un doloroso chichón en la parte de atrás de la cabeza. El yo de la chaqueta negra y el jean tuvo un sueño con el yo de la ropa gris, o el yo de la ropa gris soñó un sueño en cual vestía chaqueta negra? ¿Acaso soñé que soñaba un sueño y que luego me despertaba, antes de despertarme por segunda vez? ¿Y en que momento me habría dado el golpe en la cabeza? ¿Quizás todo haya sido un sueño? ¿Quizás los budistas tengan razón y todo es una ilusión, un largo sueño? ¿Acaso sueño que escribo esto? Y ustedes, ¿sueñan que lo leen?

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La vida es un sueño

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca.

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PD: El lunes en la noche recordé un incidente que ocurrió una semana después de haber tenido la pesadilla descrita. Al arribar a la residencia donde vivía, me encuentro en la entrada de la cocina con el niño que usualmente dormía en mi cama los fines de semana. Al verme, el niño salió corriendo despavorido. Luego regresó a mi cuarto y tuvimos este dialogo:

-Hola Gustavo
-Hola, Eduardo, ¿como estas?
-Tú me asustaste.
-¿Cómo es eso?
-Es que yo te vi durmiendo en tu cama.
-¿Cuándo me viste durmiendo?
-Antes de que llegaras, yo entre a tu cuarto y te vi durmiendo.
-Eso no es posible, yo no estaba en el apartamento.
-Si, yo te vi durmiendo. Después llegaste y me asusté.

jueves, 14 de enero de 2010

Varios

I
Paso por una librería y veo el titulo de un deplorable libro: ‘200 Consejos para los Blogueros’. El subtitulo rezaba ‘Conozca los secretos para hacer un blog exitoso y popular’. ¿Pero que mierda de libraco es este? ¿Quién carajos necesita 200 consejos para su blog? Me imagino que el autor de ese libro será alguno de esos cagatintas que escriben muchos y vanos libros sobre gerencia y mercadeo. Ven el blog como un producto que debe ser producido y comercializado como la pasta de dientes o la crema Nívea. Me puedo imaginar los consejos que da el libraco de marras: ‘Sea políticamente correcto, evite conflictos con minorías y cualquier grupo social’, ‘Evite el lenguaje soez, un producto como el suyo debe ser dirigido a toda la familia’, etc. etc. etc. Todo para hacer un blog muy americano, muy enterprise, muy merchandising, muy correcto, muy lindo, muy cuchi que pueda ser leído por niños, amas de casa y las monjitas de la caridad. Pues bien, a la mierda con esos huevones y su estúpido mercadeo. Aquí van mis consejos a los blogueros: Sea usted mismo. Haga catarsis, expulse a todos sus demonios internos. Expulse hasta sus vísceras, si asi lo siente. Hable como quiera de lo que quiera. Diga lo que piensa sin empachos. Si se caga en los chavistas, en los maricones, en los magallaneros, en los que comen espagueti con caraotas, en los reggetoneros o en quien le de la puta gana, dígalo sin vergüenza. Mande a todos a la mierda, si eso es necesario. Cuando exprese sus ideas, sea suave como una bala punto 50 y simpático como la lepra. Use muchas palabrotas para enfatizar sus ideas. Saque de su sistema toda ese oscuro y vasto reservorio de bilis que le empapa hasta los huesos, le corroe el alma y le hace rechinar los dientes, antes de que le dé un infarto o le explote una ulcera.

II
En el mismo centro comercial donde ví el lamentable libraco, tuve una visión de pesadilla: Una tienda de los llamados ‘Navegantes del Magallanes’, el más deplorable equipo de beisbol que jamás haya existido sobre la faz de la tierra, cuyos fanáticos son una plaga como la tiña que azota a los arboles: Están en todas partes y son dificilísimos de eliminar. Como toda plaga que se respete, cada vez que se elimina un brote, surgen otros por otro lado. Bocones como ellos solos (solo superados por los caraquistas), este año andan alborotados porque su equipucho ha ganado unos jueguitos por ahí. Mal año este, para el beísbol. No se que le pasó a los Tigres. Al ver la tienda de marras, solo me pude imaginarme a mí mismo lanzándole unas bombas molotov al execrable establecimiento, y luego regocijándome con el posterior incendio: ¡Burn, motherfucker, burn, burn! Ah se me olvidaba: la fantasía se completa con el fanático mayor de equipucho, el macaco innombrable, el Orangután amigo de las FARC, el azote de Venezuela y latinoamerica dentro del local en llamas. Acompañándolo en su hoguera metería a unos hijos de puta magallaneros que andan por ahí. Todos ardiendo junto a sus putas camisas de rayas con la amarilla M de mierda y el palurdo barquito pirata. ¡Ah, las fantasías de venganza y destrucción! Hablando en serio ahora, algún Osama caraquista debería estrellar un avión contra tan lamentable establecimiento comercial, verdadera afrenta contra un centro comercial de arquitectura audaz y hermosa.

III
Noto que en las carteleras del cine ya tiene 3 semanas un film llamado ‘Final destination IV’. Hace unos años, mientras trabajaba en el proyecto de Canada Life, y muy en contra de mi opinión, fui casi obligado por los colegas venezolanos a ver la primera película de esa franquicia, llamada como usted supondrá, ‘Final Destination’. Como lo había previsto, esa fue una de las peores películas que he visto en mi vida, solo superada por ‘La venganza de los tomates asesinos’, ‘El tanque de mi papa’, ‘El rock de la manzana’, y un infame Western protagonizado por enanos. En mi opinión, hasta ‘Plan 9 from outer space’, la denostada anti obra de Ed Wood, es mejor que esa bazofia visual. Esa peliculucha es un intolerable compendio de cretinismo y lugares comunes, con escenas tan verosímiles e inteligentes como la de un cable de electricidad que perseguía a uno de los protagonistas, el cual estaba destinado a morir. El cable perseguidor era el ciego enviado de Caronte, vea usted. A pesar de tanta mediocridad junta, ya vamos por la cuarta de entrega de este bodrio insufrible, el cual, como dije al comienzo, ya tiene 3 semanas en cartelera. En cambio una maravilla visual y conceptual como lo fue ‘El Nuevo Mundo’ de Terrence Malick, apenas duró tres días en la cartelera y eso de vaina. Mullholland Drive, tambien duró unos pocos dias, sin pena ni gloria. Recuerdo haber escuhado a alguien decir de este tremendo film de David Lynch: Esa pelicula es mala, no se entiende nada. Claro, claro, le respondí a ese animal. Estas gentes, estas gentes, mal acostumbradas y manipuladas por la poderosa maquinaria comercial de Hollywood. Solo quieren hamburguesas mentales, no conciben otra cosa.

IV
Siempre le escucho decir a un huevón que se sienta por ahí cerca que ciertas gentes se sorprenden, se asombran de mi comportamiento. Inclusive le oí decir que ‘No me habían visto en playa el agua’ ¿Pero qué vaina es esta? ¿Quién carajo me vio o no me vio? Obviamente no me vieron porque no fuí a esa playa, pero ese no es el punto. ¿Acaso hay una red de espías que me sigue? ¿Quién me sigue, la KGB, la CIA, acaso el Mossad? Esto podría parecer una ideación paranoica, pero por lo que he escuchado, parece ser que hay una especie de comité de algún tipo que reúne a revisar mi comportamiento. No solo es eso, lo peor es que aparentemente lo hacen a través de un medio de comunicación de masas, quizás una página web o algo así. ¿De dónde salió este espurio tribunal de la santa inquisición? ¿Quién les dio autoridad para juzgarme en ausencia? ¿Quién es el Torquemada que me va a mandar a la hoguera? Les informo que lamentablemente para ellos, el fuego ya no me quema. Sea quienes sean esos huevones sorprendidos, me dan risa y además me cago en ellos. Obviamente no saben un carajo de mi persona. A estas gentes les pasa como a la oposición con Chávez: Les digo que pienso, que siento, que quiero hacer, que es lo que voy a hacer, cuales son mis razones, y cuál es el único curso de acción a seguir. Les explico lo que es, lo que ha sido y lo que será. Cuando en consecuencia hago lo que ya he anunciado N veces, es decir lo que me dá la gana, entonces se sorprenden. No me calibran, no entienden nada. Nada de nada. Yo tampoco los entiendo, ni quiero entenderlos. Simplemente les doy mi consejo usual: váyanse todos a la mierda y mantengan una distancia prudencial.

miércoles, 6 de enero de 2010

Playa El Tirano



“Ea, marañones, limpiad vuestros arcabuces,
que ahora tenéis licencia”


Lope de Aguirre, al arribar a Margarita.

Con el viento de la tarde, llega el acre rumor
de tu ominoso recuerdo.
¿De qué pueblo extraviado de Dios,
de que oscura región infernal surgiste?
¿A qué tanta sangre?
¿De dónde tanta crueldad, tanta furia, tanta saña?
Desde estas olvidadas costas
juraste a un trémulo Felipe, rey del orbe,
hacer la más cruel guerra que recordaran los siglos.
Lope de Aguirre
ira de Dios,
espíritu indomable,
incansable peregrino,
oscuro príncipe de la libertad,
caudillo rebelde hasta la muerte,
terrible espada vengadora de los conquistadores,
tu juramento no fue en vano:
Aun las ocres olas de esta playa
nos traen los lejanos ecos
de sangre, gritos y metralla.

Margarita, Enero de 2010.

martes, 29 de diciembre de 2009

Un evento decembrino

“You're a mean one, Mr. Grinch.
You really are a heel.
You're as cuddly as a cactus,
You're as charming as an eel.
Mr. Grinch”

Dr Seuss

Entro al salón y me dirijo inmediatamente al único lugar posible para mí: Al lado del sifón donde se sirve la cerveza. El tamaño de los tragos es generoso, una señal auspiciosa. Una canción repite como un sonsonete la misma frase una y otra vez: ‘María la bollera, María la bollera’. ¿Qué mierda de letras son esas? ¿Por qué no dicen algo mas, como ‘Los bollos están ricos y calienticos’? Estos sujetos necesitan urgente un curso de escritura de liricas con Roger Waters o con Steve Wilson. Apuro la cerveza y pido otra. No podía faltar la otra cancioncita: ‘Amparito, Amparito …’ Por alguna deplorable razón que escapa a mi comprensión, la música producida por los hijos de la tierra del sol amada ha monopolizado el gusto y los usos musicales en las fiestas decembrinas de este país. En cambio yo, independientemente del mes del año en que estemos, prefiero la música producida en tierras menos soleadas, más sombrías. De hecho, el 65% de la música que escucho es producida por los hijos de la no tan pérfida Albión [1]. ¿No habrá una cancioncita de Porcupine Tree o de Jethro Tull en esa rockola? Empino el codo y me acabo la segunda cerveza. Ponen un reggaetón o algo parecido, y sorprendentemente todos se saben la letra y la corean. Parte de la insulsa letra habla de unos fulanos llamados Chino y Nacho. Voy a anotar esos nombres en una panela de hielo como recordatorio, para luego ir a comprar el disco (¡Jo!). Una chica de muy buen ver, vestida con un pantalón blanco y una blusa marrón semi-transparente, se contorsiona en el baile. A ella en realidad si le queda bien bailar el reggaetón o cualquiera de esos deleznables ritmos. Otra chica, también de buen ver y además provista de unas gemelas de dimensiones no despreciables, se lanza a la arena. Sus contorsiones entusiasman a la audiencia, incluyéndome. A continuación comienza la inevitable sección de merengue dominicano. Todos se ven muy felices, todos están muy sonrientes. ¿Quiénes son estas personas? ¿Por qué carajo están tan felices? ¿Por qué? ¿Cuál es su secreto? Quizás el alcohol me ayude a entender. Empujo el resto de la cerveza por mi garganta y pido otra.

No, no, por favor, eso no: Es Olga Tañon al ataque. Esto es demasiado, es realmente intolerable para mí, y me salgo del salón. Luego de orinar, me siento a navegar por Internet para descansar un poco de la agresión sónica. Alguien me ve sentado en la computadora y me increpa, reclamándome que vuelva a la fiesta. Prometo regresar en un rato. Se me acaba la cerveza, y regreso de nuevo al salón. Inevitablemente regreso a mi esquina feliz, el único lugar posible para mí. Pido otra cerveza y me la trago en 30 segundos. Voy a orinar. Luego, pido otra cerveza. Comienza la sección de salsa, y varias parejas se animan a bailar. De pronto, un joven entra en una especie de frenesí incontrolable, y comienza a dar unos brincos y unas vueltas extrañísimos. Parece un derviche de la Anatolia en uno de sus arrebatos místicos. Aunque pensándolo bien, más bien parecía que unos bachacos le estaban picando en los testículos. Desde la esquina opuesta, unas personas me miran fijamente. Se por que lo hacen, y me incomodan sobremanera. En ese momento, hubiera querido ser el hombre invisible. Sin embargo, todo sea por unas cervezas gratis. Empujo el resto de la cerveza y pido otra. Voy a orinar por tercera vez y regreso. La cebada fermentada empieza a subirme a la cabeza, y me entran ideas tales como el patearle el culo al guevon ese de la gorra azul que está parado frente a mí, y estamparlo de la pared de enfrente. Como es lo usual, yo mismo me controlo: Tranquilo, tranquilo, estamos en una fiesta de navidad. Tú sabes, paz y amor y todas esas pendejadas. Desde mi esquina, soy como el Grinch escuchando desde su montaña los villancicos del pueblo. Simplemente, no entiendo, no pertenezco [2]. Sigo escrutando a estas personas: Parece que se tienen mucha confianza, parece que se conocen muy bien. Estas gentes se tienen aprecio mutuo, lo cual es loable, e inclusive se necesitan el uno al otro. ¡Hasta se ponen tristes si nadie los llama al celular en dos semanas! Si pasan seis meses sin una novia o sin tener sexo, se quieren cortar las venas. Son increíblemente débiles. No conocen la disciplina, el temple, la rigurosidad del estoicismo. Si alguna vez yo fui así, las implacables arenas del tiempo se encargaron de borrar el recuerdo, o quizás, como dijo una poetisa cubana, ‘Los perros devoraron mi memoria’. Quizás la verdad sea que he pasado demasiado tiempo viviendo absorto dentro de mi mismo, y me he vuelto un ser semi-salvaje, totalmente inoperante para las relaciones sociales [3].

Luego de orinar, regreso de nuevo, pero esta vez me ubico en otra esquina para probar unos pasapalos. Están buenos, pero le quitan espacio a las cervezas que me todavía me faltan por tomar. En ese momento, noto que aparentemente comenzó la hora de las fotos. Alguien toma fotos frente a mí, y me aparto para no salir. Entonces veo que accidentalmente estoy en el marco de otra foto que están por tomar, y me aparto rápidamente. Como están tomando muchas fotos por esa zona, decido regresar a mi esquina feliz. Alguna vez leí sobre los hombres de una tribu de Borneo que no dejaban que les tomaran fotografías bajo ningún concepto, porque pensaban que de esa manera, les iban a robar las almas. Yo no quiero que se roben ni el más mínimo pedazo de mi alma. Además, no quiero que luego de un tiempo me vean colado en una de sus fotos, y me dediquen alguna de sus conocidas perlas. Aun en ausencia, no quiero que nadie me joda ni me degrade. Ponen otro infame reggaetón (valga la redundancia), que habla de una chica sexy y de un hacha, y todo el mundo canta la canción de marras. La fiesta está en su punto álgido, todos cantan y gritan, en una especie de arrebato colectivo. Supongo que son los efectos del alcohol en sus cabezas, pero de nuevo, nadie ha bebido más que yo, que observo impávido la escena. ¿Quiénes son estas personas? ¿Y por qué carajo se ríen tanto? ¿Por qué? La chica sexy del pantalón blanco inadvertidamente se acerca mientras baila un reggaeton. Veo su espaldita descubierta, y veo las pequitas en su espaldita. Oh, las pequitas, las pequitas. Tengo una debilidad por las pecas. Lástima que la perfidia de esta chica sea comparable a la de Salomé. Esa espaldita inevitable y fatalmente me hace recordar aquella otra espaldita, un poco más pecosita, oriunda de Los Teques, hace unos cinco años. Hubiera dado la vida por besar esa espaldita. ¡Oh, los insondables océanos de la frustración! Empujo el resto de la cerveza y pido otra. A las 4:15 PM, el colega que todos los viernes va a Valencia y me da el aventón hasta La Victoria, me avisa que hora de partir: ‘Vámonos pa’l coño ya, borracho que se despide no quiere irse’. Enhorabuena. De hecho, no necesito despedirme de nadie. Seria una toda una extrañeza dado el estado de las cosas, un verdadero exabrupto. Empujo el resto de la cerveza y salgo a buscar el bolso con la ropa sucia de la semana. He sobrevivido a otra fiesta de fin de año.

Notas:

[1] Me resulta intolerable la noción de que se pueda llamar pérfida a la nación de William Blake y de Keats, de Thomas de Quincey y de Conan Doyle, de Isaac Newton y de Francis Bacon, de Bertrand Russell y de George Orwell, del Duque de Wellington y de Winston Churchill, de Los Beatles y de Led Zeppelin, de Pink Floyd y de Genesis. No hay país en el orbe que yo admire más, y que represente de manera más definitiva el esplendor y la gloria de Occidente. Mucho me temo que la autoría de tan infeliz mote solo nos hable de la propia perfidia de Bonaparte.

[2] Que el lector desprevenido no piense que esta sensación de no pertenencia, de este sentido de la otredad solo me ha ocurrido en ese sitio. Lo mismo me ocurre en una calle de La Victoria, en un bar de Toronto, en un tranvía de la ruta 2 de Rotterdam, en un estadio en Santiago, en un restaurant en Caracas, en el Hauptbanhoff de Berlín, en una playa de Margarita. La única patria que conozco es mi familia. Quizás también me sienta a mis anchas en el parque nacional La Gran Sabana, provisto que no haya molestos turistas a 10 Km. a la redonda.

[3] Leyendo un poemario bilingüe de Rafael Cadenas, salido recientemente al mercado, me he topado con cierto poema. Me he permitido hacer una cita parcial de dicho poema, que quizás venga al caso:

“Yo no era el mismo. Reiterados fracasos me habían herrado en la frente. Olvide el idioma. Me sentía inapto para el amor. La implacable angustia ceñía mi respiración. Mis propensiones fecundas estaban anuladas por intermitentes tormentas de nieve. Me había tornado primitivo, inextricable y perverso como un niño. Conformaba mis actos con ceremonias simples, igual que un salvaje. Era silencioso como un piloto. Y cual traficante, había abolido la confianza. Mis restos se apilaban como los colores entre tornados que nadie podía conjurar. Yo era el guardián de mi propia desgracia.”
Rafael Cadenas, Los Cuadernos del destierro.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Una pesadilla recurrente.






“When I ran the hounds of hell
twist my foot, I nearly fell
I was lucky I was alive
one look back I could have died”
Asia, Soul Survivor.

Me encuentro en medio de un bosque de altas coníferas. La niebla, densa y fría, cubre el bosque. Una luz mortecina se cuela desde las copas de los árboles, ocultas por la espesa bruma. No hay sonidos de pájaros. Solo se siente el leve crujido que producen al mecerse los oscuros troncos cubiertos de musgo. Un extraño sosiego, un silencio beatifico cubre la escena. Me siento en paz y a salvo. Camino solitaria y sosegadamente por un sendero que cruza el bosque. Me gusta este bosque, sé que este es mi bosque. De pronto, escucho el lejano rumor de una jauría que se acerca. Sé que viene por mí. Comienzo a correr, mientras el sonido de las bestias se hace más cercano. Corro, corro, corro, con todas mis fuerzas. Evado árboles y zarzas, cruzo un riachuelo. Con pánico, con miedo, con desesperación, corro, corro. El sonido de las fieras se hace más cercano y apremiante, y doy unos últimos pasos desesperados. Entonces me encuentro de frente con un abismo: terrible, oscuro, sin fondo. Me doy la vuelta, y veo a las bestias gruñendo a unos metros de mí, acercándose lenta y amenazadoramente, prestas a despedazarme. No puedo decir si son lobos, hienas o algún tipo de perros infernales, suelen tener los sueños esas imprecisiones. Puedo detallar a las bestias, veo sus encías ensangrentadas, el nácar de sus largos colmillos, el hilillo de saliva que cae de la boca. Y los ojos, ¡Oh Dios!, ¡Esos ojos!, ¡Esos ojos! Decido que las fieras no me atraparán, y me lanzo al vacío. Me despierto con el pulso acelerado, agitado por el vértigo de la caída.

Con el tiempo y la recurrencia, aprendo que una situación tan desesperada no es verosímil y entonces razono, comprendo que estoy en un sueño. Suelen los sueños presentarse como una película o una obra de teatro en la cual somos meros espectadores, pero al momento de cobrar conciencia de que estamos en un sueño, pasamos a ser el autor del guión y el director de la película. Cobramos conciencia de que podemos ser Dios. Con la omnipotencia recién adquirida, materializo una temible ametralladora Gatling de 7 cañones. Con alivio y alegría, abro un fuego devastador y despedazo a las bestias: Taratatatatatatatatatatatatatatatatatatatatatattatatatatattatatatatatatatattatatatatatatatatatatatatatatattatatatatatattatatatatattatatatatatattatatatatatatatatatatatatatatattatatatatatatatatatatatattatatatatattatatatatatatatatatatatatatatatatattatatatatattatatatatattatatatattatatatatattatatatatattatatattatatatatatatattatatattatatatattatatta. Taratatatatatatatatatatatatatatatatatatatata. Taratatatatatatatatatatatatatatatata. Taratatatata.
Me recreo en la grotesca representación de las bestias abatidas: La sangre cubre como un fino rocío el pasto. Aquí, una fiera partida por la mitad, con las vísceras expuestas. Más allá, una bestia con la boca bestialmente abierta y la púrpura lengua colgándole, retorcida. Un poco más adelante, hay unos pedazos irreconocibles de carne, huesos, dientes y pelos. De un cráneo abierto sale humo. Las patas de una de las bestias todavía producen movimientos espasmódicos, los últimos estertores de la muerte. Un solitario colmillo brilla cerca de mis pies. Una gota de sangre cuelga de la punta de una hoja de helecho. Me despierto en la mañana con un leve recuerdo del sueño. Con el paso del tiempo, esta masacre se hace rutinaria. Últimamente las fieras no se presentan mucho en mis sueños, supongo que se cansaron de ser destruidas. Hasta en los sueños soy un hueso imposible de roer.


PD. Es Navidad, tiempo de Paz, Amor y todas esas pendejadas. A mi familia, a los pocos amigos, y los que me comprendan, crean en mi sinceridad y sepan que la verdad, la razón y la justicia me asisten, les deseo:

Una feliz Navidad, y todos los mejores deseos para el 2010. Que su
comprensión y buena voluntad les sea devuelta en mil bendiciones
para ustedes y sus familias.

Para todos los demás:

Feliz Navidad, y vayan a joder a su puta madre en el 2010.
Que toda su mierda se les devuelva, y que mil desgracias se
abatan sobre sus putas, mezquinas y miserables vidas.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Malos y Malditos

Voy caminando por la calle, y una vieja murmura que yo soy un monstruo muy malo y muy feo o algo así. Solo le falto persignarse y decir ‘Ave María purísima’. La viejita me produjo mucha risa. Sin embargo, recordé al respecto algo que dijo Savater en un librito muy simpático sobre los villanos de la literatura, llamado ‘Malos y Malditos’. Me he permitido hacer unas citas de ese libro, y así mismo, transcribir un dialogo de un notable film, ‘V for Vendetta’. Además, he transcrito mi canción favorita de la banda de rock española 'Barón Rojo': Hijos de Cain.

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“El titulo de este libro dice: Malos y Malditos. Son dos formas de resultar culpable bastante diferentes. Los verdaderos malos son así porque quieren: podrían ser buenos, pero prefieren fastidiar al prójimo, abusar de los débiles y apoderarse de lo que les gusta sin respetar a nadie. De estos malos de verdad creo que hay bastantes menos de lo que suele creerse. Los malditos, en cambio, abundan mucho más. Llamo malditos a los que quisieran ser buenos pero acaban haciendo pupa porque los demás no les ayudan, les rechazan o no les entienden. Los malos auténticos se hacen solos; pero a los malditos les hacemos malos entre todos. Los malditos se apartan de los hombres, porque los hombres les han hecho demasiado daño.”

“Antes de llamar ‘Malo’ a otro, tenemos que comprender sus circunstancias. ¿Acaso tenemos derecho a exigir que alguien sea bueno cuando no se le respeta ni se le quiere, cuando todos le huyen o le persiguen, cuando nadie intenta remediar su desamparo? Nadie puede portarse humanamente si no le tratamos con humanidad: cualquiera al que los demás apartan como si fuera un monstruo terminará siendo un auténtico monstruo, de veras. ”

--------------------Fernando Savater, ‘Malos y Malditos’.

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V: What was done to me, created me. It’s a basic principle of the universe …that every action will create an equal and opposing reaction.

Evey: It that how you see it? Like an equation?

V: What was done to me was monstrous.

Evey: And they created a monster.

-----------------------Dialogo del film “V for Vendetta”.

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HIJOS DE CAIN (BARON ROJO)

La Biblia cuenta una historia,
Que un dios terrible dictó.
El drama de dos hermanos,
El justo y el traidor.
Abel mezquino y cobarde,
El siervo de su señor.
Caín que no entró en el juego,
Y que se reveló.
Te maldigo truena la voz de su juez.
Padre nuestro que nos privó del Edén.

Caín rompió con un gesto,
Su yugo de esclavitud.
Huyó del ojo implacable,
Llevó su propia cruz.
Perseguido, por quebrantar una ley,
Que no entiende y que no cuenta con él.

Sufrirás, morirás, esta es su voluntad,
Pero aún hay aquí, ¡¡¡Hijos de Caín!!!

La estirpe del fugitivo,
Creció y se multiplicó.
El signo que los margina,
Ya nunca se borró.
Te maldigo, claman los hijos de Abel,
A la diestra de su señor el poder.

Sufrirás, morirás, esta es su voluntad,
Pero aún hay aquí, ¡¡¡Hijos de Caín!!!

Quizá los hombres seamos,
A un tiempo Abel y Caín.
Quizá algún día destruya,
Lo oscuro que hay en mí.
El destino no está marcado al nacer.
Yo he elegido ser lo que siempre seré:
¡¡¡Hijo de Caín!!!

¡¡¡Hijos de Caín!!!
¡¡¡Hijos de Caín!!!
¡¡¡Hijos de Caín!!!
¡¡¡Hijos de Caín!!!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Náusea.

El enemigo tiene ya dos días excitado, alborotado por alguna razón en dos frentes distintos. No he podido averiguar a ciencia cierta de que se trata, pero por un comentario escuchado por ahí, tengo una vaga idea. Veamos: se trata no sólo de difamarme a mí, sino que es menester difamar a los pocos amigos que tengo, por el único delito de tener trato con mi persona. Es preciso aplastarme, como sea, por lo que sea. No importa que se violen todos los elementales principios de la ética y la decencia, no importa que se tengan que usar los métodos más viles, no importa que se inventen las mentiras más abyectas, lo importante es triturarme. Su saña criminal es inexplicable para mí, escapa a mi comprensión. Sin embargo, no me sorprenden para nada, ya he visto y oído demasiada mierda. Conozco bien a los seres de su miserable calaña, conozco demasiado bien el insoportable hedor que emana de las infectas cloacas donde reptan. No les tengo miedo a ellos, ni a su mierda, ni a sus mentiras. El único sentimiento que me producen es una profunda y vasta náusea. Hay un principio básico del universo que ellos representan a la perfección: De la mierda solo puede salir mierda. Era imposible, inverosímil esperar que produjeran rosas. Por favor. Desde cuándo la rana echa pelos. A estas gentes las reto a que sean más creativas e inventen más y mejores mentiras. Vamos, sorpréndanme alcanzando nuevas cotas de bajeza y abyección.

Resistiré (Barón Rojo)

Criminales disfrazados,
seres sin razón ni piedad
No hay palabras en el mundo
que definan vuestra maldad.

Por dinero asesináis.
por placer aniquiláis.
Por podernos destruir.
Suciamente mentís.

Aunque siempre vigiléis
y mis datos proceséis.
No es tan fácil hacerme callar.

Resistiré.
Resistiré hasta el fin.
Resistiré.
Resistiré hasta el fin.

Ordenáis a los profetas
que hablen de la guerra mundial.
Lleváis siglos maquinando
el final de la humanidad.

Y queréis hacer creer
que os importa nuestro bien.
Pero culta en el disfraz
hay un arma mortal.

Nos Habláis de sumisión.
Nos pedís resignación.
Pero no me dejaré engañar.

Resistiré.
Resistiré hasta el fin.
Resistiré.
Resistiré hasta el fin.

Yo maldigo vuestro crimen.
Sé que lo tendréis que pagar.
Y no os servirá el dinero
para remedir tanto mal.

Contra vuestra coacción.
Surgirá la reacción,
La sangrienta cuenta atrás
se tendrá que pagar.

Por dinero asesináis.
por placer aniquiláis.
Por podernos destruir.
Suciamente mentís.

Aunque siempre vigiléis
y mis datos proceséis.
No es tan fácil hacerme callar.

Resistiré.
Resistiré hasta el fin.
Resistiré.
Resistiré hasta el fin.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Reacciones y contra-reacciones.




“Se que siempre he sido así,
y no tengo remedio,
ni lo quiero tener”

Héroes del Silencio, La Carta.

I
He escuchado decir a más de uno por ahí, ‘Ya no lo quieren’. Siempre lo dicen en plural, como si se refirieran a un grupo de personas en específico. Yo me pregunto, ¿quienes son estas buenas gentes que ya no me quieren? Deben ser las mismas que si me querían antes, y de tanto cariño que me tenían, me lanzaron miles y miles de toneladas métricas de mierda y me volvieron pulpa. Eso era puro amor. Amor en camionadas. Montañas de amor. Pero como ya no me quieren, eso quiere decir que ahora no me lanzarán más mierda, su mierda de amor. ¡Albricias, ya no me quieren! ¡El Dios de Israel ha escuchado el clamor de un hombre sincero y justo! Este podría ser el día más feliz de mi vida, pues como dice el saber popular, hay amores que matan.

II
También oí decir a una mujer en la urbanización de El Consejo que yo era ‘Un demonio’. Un momento ahí, mi querida señora. Entiéndese como un demonio, a un espíritu o un ser sobrenatural que puede influir negativamente en la conducta humana. Nada más lejos de mi espíritu que intentar influir negativamente en nadie. Yo quiero influir positivamente en la conducta (in)humana, para que ciertos demonios (in)humanos reflexionen sobre sus conductas reprobables y su incivilidad. Lo que pasa es que con mi vehemencia, mi pasión, mi exaltación, quizás cometa algunos excesos, excesos que son excusables dada la naturaleza demoníaca de quienes deben recibir el mensaje. No puedes comunicarte con una bestia usando el pétalo de una rosa, necesitas de un látigo y una silla al menos. Muy al contrario a la naturaleza diabólica que me atribuye esta despistada señora, yo soy la ira, el puño de Dios, ‘Der zorn gottes’ pues, como diría Werner Herzog.

III
Al entrar al edificio donde vivo en Caracas, me encuentro con tres guevones caminando de frente hacia mí. Noto que me miran de cierta manera en particular, como si me conocieran. Cuando ya están a mis espaldas, uno de ellos comenta:

-¡Que bolas tiene ese carajo!, ¿viste lo que escribió?

Aleluya, me hicieron el día. Ahora saben lo que pienso. Por cierto, es verdad que tengo bolas en escribir ciertas barbaridades, pero más bolas tienen quienes piensan que no tengo derecho a expresar mi justa ira, mi justa indignación, mi justa furia. “Be angry. It's good to be angry, it's healthy” dijo la norteamericana Maya Angelou luego de los atentados del 11 de Septiembre. Así mismo, me permito citar lo que dijo Oriana Fallaci en su último escrito: “Lo que tenía que decir, lo dije. Me lo han ordenado la rabia y el orgullo. La conciencia limpia y la edad me lo han permitido”.

IV
Debo entrar por una puerta X, y noto que hay una señora, mal encarada y fumona, por cierto, sosteniendo la puerta para que permaneciera abierta. Al verme pasar, hace un gesto de desagrado y voltea la cara. ¡Hosanna en el cielo! Ahora nos entendemos. La repulsión es mutua, más no simétrica. Hay algunos seres por ahí, que me resultan tan despreciables, cuya presencia es tan profundamente repulsiva para mí, que el solo hecho de su cercanía o el hecho de escuchar su voz o sus risas me produce naúseas, eso sin contar la acidez, gastritis, colitis y diarreas. Literalmente, me enferman. Es por eso que ahora como solo, en un restaurantito por ahí. Santo remedio. Se acabaron los problemas gastrointestinales y ahora evacúo con la precisión de un reloj suizo todas las noches a las 8:00 PM. Ojos que no ven, corazón (y tripas) que no sienten, dicen.

V
Una chica comenta en voz baja: ‘Nadie sabe lo que quiere’. Luego de haber explicado tan claramente lo que quiero, hay que ser verdaderamente imbécil para hacer tal aseveración. Lo único que yo pido en la vida es que me dejen en paz, tranquilo. Basta de mierda contra mi persona. Basta de infamias, de mentiras. Basta, Basta, Basta. YA BASTA. Adicionalmente, me gustaría tener una cabaña en una locación muy remota, lejos de la mal llamada ‘Civilización’. La verdad sea dicha, ya he visto demasiada vileza. Ya no creo en esas ilusiones juveniles sobre la bondad de la humanidad, la hermandad de los hombres, el sentido de comunidad y demás babiecadas y castillos de arena. Yo quería creer en esos valores, pero los hechos me convencieron con contundencia de la necesidad de olvidarlos para siempre. Ahora creo en la docta conclusión a la que con razón llegó el historiador francés René Grousset: “Después de Dachau, después de Buchenbald, después de Auschwitz, -yo añadiría de Hiroshima y de Vietnam-, no tenemos ya derecho de abrigar ilusión alguna sobre la fiera que duerme en el hombre”.

VI
Otro mas por ahí dijo en voz alta: ‘Ese carajo está loco’. Puede haber un germen de verdad en esa aseveración, y eso lo atestiguan los 300 mg de Seroquel y los 50 mg de Sertralina que debo tomar diariamente. Sin embargo, soy más lúcido, más autoconsciente, más coherente, más perspicaz, más civil, más respetuoso, mas controlado, más decente que ese fantoche. No solo la verdad, la razón y la justicia me acompañan: También tengo superioridad moral, espiritual e intelectual sobre los de su calaña. Conozco bien a esos monos aulladores: solo son capaces de producir mucho ruido y pocas nueces. Incapaces de hilvanar un discurso lúcido y coherente, se limitan a balbucear las dos o tres palabrejas con que me califican, o a repetir como una letanía su festival de ignorancia, de estupideces y de lugares comunes. Perros famélicos ladrando en la medianoche. En esos casos, lo mejor es cerrar la ventana para que no entre el molesto ruido, y seguir durmiendo en paz.

VII
Pero quizás lo más increíble y al mismo tiempo lo más ofensivo que he escuchado por ahí, es que todavía digan que yo miento o que existen razones ocultas por las cuales he escrito lo que he escrito. Realmente increíble, insólito. Luego de desnudarme a campo abierto, luego del acto público de auto-desollamiento en el cual me he despojado de mi piel y le he mostrado mi carne y mis huesos al mundo, todavía dicen que miento. A mí, que soy transparente como el aire. En el hombre en búsqueda del sentido, Viktor Frankl decía que cuando los guardias de Auschwitz golpeaban a los prisioneros sin razón alguna, el sentido de la injusticia les afectaba más que el dolor causado por golpe en sí. Doy fe de que esto es verídico. El sentido de la injusticia me indigna más que la mentira en sí. Para qué responder a estas gentes, ¿Acaso le responderíais los rebuznos a un asno?, le preguntó el buen Sócrates a un alumno. A estas gentes las conmino a que pacíficamente pasen de largo y salgan por la puerta que está en el fondo, a la derecha, que es la puerta por donde saco la mierda y la basura. Salgan en fila y ordenados, como lo que son: Asnos acarreando cestas de mierda. Muchas gracias, la gerencia.

Malas Intenciones (Héroes del silencio).
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No me importa lo que pienses
sin duda no me entero ya.
tus costumbres se me pierden
entre arrumacos y amabilidad.
ahora sé que no comprendes,
no tenemos nada en común.
si supiera al menos lo que quieres,
no me obligues a cambiar mi actitud.

no quisiera utilizar
tus intenciones,
y, quisiera no pensar
más de un segundo en ti.

me comentan lo que haces,
uno a uno me hablan mal de ti.
nadie quiere hacer ya las paces,
no podría continuar así.
y ahora sé que no comprendes,
no tenemos nada en común.
si supiera al menos lo que quieres,
no me obligues a cambiar mi actitud.

no quisiera utilizar
tus intenciones,
y, quisiera no pensar
más de un segundo en ti.

no quisiera utilizar
tus intenciones,
y, quisiera no pensar
más de un segundo en ti,
más de un segundo en ti,
más de un segundo en ti ...